Un avión privado Learjet 60 se estrelló el domingo 1 de noviembre en una zona residencial del condado de Palm Beach, Florida, Estados Unidos, provocando la muerte de las nueve personas que viajaban a bordo. La aeronave, identificada con la matrícula N722BD, había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, con destino a North Eleuthera, en las Bahamas. El accidente ocurrió alrededor de las 12:50 horas, tiempo local, cerca de la intersección de Military Trail y la Décima Avenida Norte, donde el impacto provocó una explosión, un incendio y daños materiales en las inmediaciones.
Las últimas comunicaciones entre la tripulación y los controladores aéreos revelaron que el avión atravesaba condiciones meteorológicas adversas antes de desplomarse. Inicialmente, los pilotos reportaron acumulación de hielo, turbulencia moderada y presencia de precipitaciones, por lo que solicitaron autorización para ascender en busca de mejores condiciones de vuelo. Sin embargo, minutos después declararon una emergencia al detectar que la aeronave descendía a una velocidad cada vez mayor. Durante el intercambio, uno de los pilotos advirtió que estaban perdiendo altura a más de 20 mil pies por minuto y que el impacto contra el suelo era inminente.

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Los registros de seguimiento aéreo de Flightradar24 muestran que el Learjet experimentó una caída extremadamente rápida durante sus últimos instantes de vuelo. La plataforma reportó que la última altitud registrada fue de aproximadamente 8 mil 750 pies, equivalentes a 2 mil 670 metros, mientras que la velocidad vertical de descenso superó momentáneamente los 32 mil pies por minuto. Videos difundidos en redes sociales captaron el momento en que la aeronave cayó sobre el área residencial y se convirtió en una enorme bola de fuego, dejando un cráter en el pavimento. Las autoridades locales desplegaron equipos de emergencia y restringieron la circulación en Military Trail.
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, confirmó que ninguna de las nueve personas que viajaban en el avión sobrevivió. Por su parte, la Administración Federal de Aviación (FAA) y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) iniciaron las investigaciones para esclarecer las circunstancias del siniestro. Aunque los reportes de la tripulación mencionaron hielo y turbulencias, las autoridades todavía no han determinado si las condiciones meteorológicas, alguna falla técnica u otros factores provocaron la pérdida de control. Los investigadores analizarán los registros del vuelo y las comunicaciones para establecer las causas de la tragedia.
JCSC

