La venta de carne de res en mercados de Chiapas ha registrado una caída de hasta el 60 por ciento, en medio de un contexto nacional marcado por el segundo cierre de exportaciones de ganado mexicano hacia Estados Unidos durante 2025. Esta medida ha intensificado el impacto económico en el sector ganadero local, así como en pequeños comerciantes que dependen de esta cadena productiva.
Aunque el cierre fue justificado por motivos sanitarios relacionados con el gusano barrenador, en Chiapas la percepción es distinta. El descenso en el consumo responde en gran parte al temor de la población ante la posibilidad de adquirir carne contaminada, a pesar de que los productos disponibles cumplen con los protocolos de inspección e higiene exigidos por las autoridades.
El problema no es nuevo. Desde noviembre de 2024, cuando ocurrió la primera suspensión temporal de exportaciones, el sector ganadero ha enfrentado restricciones que han afectado sus ingresos y la estabilidad del mercado interno. Con este segundo cierre, las pérdidas económicas acumuladas a nivel nacional superan ya los 400 millones de dólares, y Chiapas no ha sido la excepción.
En los mercados locales, los tablajeros y distribuidores enfrentan días con ventas mínimas, y en muchos casos, dificultades para mantener sus negocios. Además de la desconfianza del consumidor, el desconocimiento sobre los procesos de sanidad e inspección del ganado ha contribuido a reforzar mitos que perjudican al comercio de carne.
Ante este escenario, el llamado generalizado desde el sector productivo y comercial es a fortalecer la difusión de información clara sobre la procedencia y calidad de los productos cárnicos, con el fin de recuperar la confianza de los consumidores chiapanecos y evitar un mayor daño a la economía local.
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KCQ
