Chiapas concentra algunas de las cascadas más espectaculares y visitadas de México. Estas caídas de agua, distribuidas en distintas regiones del estado, se han convertido en destinos clave para el turismo local, nacional e internacional. Muchas de ellas se ubican dentro de áreas naturales protegidas o en comunidades indígenas que gestionan el acceso, los servicios y la conservación del entorno.
A continuación, te presentamos seis cascadas imperdibles que debes incluir en tu itinerario si visitas Chiapas:
1. Cascadas de Agua Azul
Ubicadas en el municipio de Tumbalá, en la región Selva, las cascadas de Agua Azul forman un sistema escalonado de caídas y pozas de intenso color turquesa, ideales para nadar cuando las condiciones del río lo permiten. Se llega por la carretera federal 199 desde Palenque. El sitio es administrado por comunidades tzeltales que cobran una cuota de entrada y ofrecen servicios como estacionamiento, baños, restaurantes, tiendas de artesanías y hospedaje rústico.
2. Misol-Ha
A solo 20 kilómetros al sur de Palenque se encuentra Misol-Ha, una espectacular cascada de unos 30 metros de altura rodeada de selva. Es de fácil acceso y operada por una cooperativa local. Los visitantes pueden caminar detrás de la cortina de agua, explorar una pequeña cueva, disfrutar del restaurante, hospedarse en cabañas o recorrer los senderos naturales.
3. El Chiflón
En la región Sierra, entre los municipios de Tzimol y Socoltenango, se ubica El Chiflón, famoso por su impresionante caída principal conocida como “Velo de Novia”, de más de 120 metros de altura. Se accede desde Comitán de Domínguez en un viaje de 45 minutos. Hay dos accesos controlados por comunidades diferentes, y se ofrecen servicios como tirolesa, senderos, zonas de acampado y renta de cabañas. La entrada cuesta entre 30 y 50 pesos.
4. Las Nubes
Más al oriente, en el municipio de Maravilla Tenejapa, se encuentra Las Nubes, una serie de cascadas sobre el río Santo Domingo. El trayecto desde Comitán dura cerca de cuatro horas, en parte por caminos no pavimentados. El sitio permite hacer recorridos en lancha, cruzar puentes colgantes, observar fauna silvestre y hospedarse en cabañas rústicas operadas por la comunidad. El costo de entrada varía entre 40 y 60 pesos.
5. El Aguacero
Dentro del Parque Nacional Cañón Río La Venta, en el municipio de Ocozocoautla, se localiza El Aguacero, una cascada estacional que cobra fuerza en la temporada de lluvias. Se accede desde Tuxtla Gutiérrez (a unos 55 km) y se deben descender más de 700 escalones para llegar al cauce del río. Es ideal para caminatas, fotografía y acampadas, siempre que las condiciones del clima lo permitan.
6. Cascadas de Roberto Barrios
A solo 30 minutos de Palenque, las cascadas de Roberto Barrios han ganado popularidad en los últimos años por sus aguas cristalinas y pozas naturales. La comunidad local administra el acceso, que cuesta entre 30 y 40 pesos, y ofrece recorridos entre cinco caídas principales. También hay opciones de alimentos y hospedaje sencillo en la zona.
Según datos de la Secretaría de Turismo de Chiapas, en 2024 estos sitios recibieron más de 1.2 millones de visitas. En el primer semestre de 2025, Agua Azul, El Chiflón y Misol-Ha encabezaron la lista de las cascadas más concurridas del estado.
La mayoría de estos destinos son gestionados directamente por comunidades indígenas que establecen cuotas de entrada, horarios de visita y reglas para preservar el entorno. Se recomienda a los turistas portar calzado adecuado, evitar el uso de bloqueadores químicos antes de nadar, respetar las áreas restringidas y consultar el clima, especialmente en temporada de lluvias, cuando los niveles de los ríos pueden aumentar rápidamente.
Chiapas, gracias a sus condiciones orográficas y la presencia de ríos como el Grijalva, Usumacinta y Santo Domingo, es un territorio con una gran riqueza hídrica. Las cascadas no solo son puntos turísticos estratégicos, sino también fuentes vitales de agua para las comunidades locales.
El estado ofrece rutas turísticas consolidadas como la Selva Lacandona, Altos Tsotsil-Tseltal, Frailesca, Centro y Frontera. En ellas, las cascadas funcionan como nodos que se conectan con zonas arqueológicas, parques ecológicos y actividades culturales, permitiendo a los visitantes disfrutar de una experiencia integral, al tiempo que generan ingresos para las comunidades que las protegen.
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