En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, conmemorado cada 28 de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un llamado urgente para intensificar los esfuerzos globales contra las hepatitis virales, enfermedades que afectan actualmente a unos 300 millones de personas en todo el mundo.
De acuerdo con la OMS, alrededor de 1.3 millones de personas mueren cada año a causa de complicaciones derivadas de estas infecciones, principalmente por cirrosis e insuficiencia hepática o cáncer de hígado. Esto equivale a una muerte cada 30 segundos, una estadística alarmante considerando que, según la organización, existen herramientas eficaces para prevenir, diagnosticar y tratar la enfermedad.
Los cinco tipos principales de hepatitis viral —A, B, C, D y E— son causantes de inflamación aguda del hígado. Sin embargo, las variantes B, C y D son las más peligrosas, ya que pueden evolucionar hacia enfermedades hepáticas crónicas con alto riesgo de complicaciones graves e irreversibles.
La hepatitis D, en particular, ha sido recientemente clasificada como cancerígena para los humanos por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), aumentando entre dos y seis veces el riesgo de cáncer de hígado en personas ya infectadas con hepatitis B, condición necesaria para contraer la D.
Pese a la magnitud del problema, la OMS subraya que la mayoría de las personas infectadas desconocen su condición. Según cifras de 2022, solo el 13% de quienes viven con hepatitis B y el 36% de los afectados por hepatitis C han sido diagnosticados. Las tasas de tratamiento son aún más bajas: apenas el 3% en el caso de la hepatitis B y el 2% en la hepatitis C.
La agencia sanitaria internacional reiteró que la eliminación de la hepatitis como amenaza para la salud pública es posible, pero requiere voluntad política, inversión en sistemas de salud y acceso equitativo al diagnóstico y tratamiento, especialmente en regiones de bajos recursos donde la enfermedad tiene mayor incidencia.
En este contexto, la OMS hizo un llamado a gobiernos, comunidades médicas y sociedad civil a redoblar los esfuerzos para prevenir nuevas infecciones, expandir la cobertura de vacunas y tratamientos antivirales, y aumentar la conciencia sobre la enfermedad, que sigue siendo una amenaza silenciosa en gran parte del planeta.
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KCQ
