Chiapas es uno de los estados con mayor diversidad de hongos en México, con más de 13 mil especies registradas. De ellas, más de 300 son comestibles y al menos 20 presentan algún grado de toxicidad. Esta riqueza biológica tiene un profundo valor cultural y económico para muchas comunidades, que utilizan los hongos en su alimentación, medicina tradicional y prácticas rituales.
Los hongos se encuentran en distintos ecosistemas del estado, como selvas, bosques templados, manglares y zonas agrícolas, siendo especialmente abundantes en regiones como Los Altos de Chiapas, la Selva Lacandona y el Soconusco. Aunque comúnmente se les identifica por su parte visible, los expertos explican que lo que se ve es solo el fruto: el verdadero cuerpo del hongo vive bajo tierra y puede permanecer latente durante años, hasta activarse con la humedad.
Además de su valor cultural, los hongos cumplen funciones ecológicas esenciales como la descomposición de materia orgánica, el reciclaje de nutrientes y la simbiosis con plantas y árboles. Sin embargo, esta diversidad está en riesgo por la deforestación, el cambio climático y la contaminación. En zonas severamente afectadas, los hongos simplemente dejan de crecer.
Actualmente, se realizan investigaciones para aprovechar el potencial de estos organismos en áreas como la producción de alimentos, la biorremediación y el control biológico de plagas. Chiapas podría convertirse en un referente nacional en el estudio y aprovechamiento sostenible de los hongos.
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KCQ
