Chiapas es uno de los estados más ricos en historia, cultura y naturaleza de México, y entre sus muchos encantos destacan dos Pueblos Mágicos que concentran gran parte de su identidad: San Cristóbal de Las Casas y Chiapa de Corzo. Ambos destinos ofrecen al visitante una experiencia profunda, donde se entrelazan la arquitectura colonial, las raíces indígenas, las tradiciones vivas y una gastronomía única que refleja la esencia chiapaneca.
San Cristóbal de Las Casas, ubicado en los Altos de Chiapas, es un referente cultural y turístico por excelencia. Fundado en el siglo XVI, conserva su traza colonial en calles empedradas, casas de tejas rojas, iglesias monumentales y edificios históricos que han sido restaurados para preservar su encanto. El ambiente en esta ciudad es vibrante, con una mezcla de culturas que conviven en armonía: comunidades indígenas tzotziles y tzeltales, artistas, viajeros y residentes nacionales. Sus mercados y andadores están llenos de vida, color y tradición, donde es posible adquirir textiles bordados a mano, joyería de ámbar, café de altura y una variedad de artesanías locales. En sus restaurantes y fondas se pueden degustar platillos típicos como los tamales de bola, el caldo de chipilín, enchiladas coleto y pan coleto, así como postres a base de cacao, además de opciones gastronómicas internacionales que han llegado con el turismo.
Por su parte, Chiapa de Corzo es una localidad con una profunda carga histórica. Se ubica a orillas del río Grijalva y es considerado uno de los primeros asentamientos coloniales del estado. Su arquitectura destaca por la emblemática fuente mudéjar, construida en ladrillo rojo con influencias árabes, ubicada en la plaza principal.
El pueblo es famoso por su Fiesta Grande, celebrada cada enero en honor a San Sebastián, donde los tradicionales parachicos bailan por las calles con máscaras talladas y trajes de colores, en una de las manifestaciones culturales más importantes de México, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Además, es punto de partida para explorar el Cañón del Sumidero, una impresionante falla geológica cuyas paredes alcanzan más de mil metros de altura, y que se recorre en lancha a través del río Grijalva.
La gastronomía local también es parte fundamental de la experiencia: platillos como el cochito horneado, el pepita con tasajo, los tamales de chipilín y bebidas tradicionales como el pozol, tascalate o el refrescante nucú, forman parte del legado culinario que se transmite de generación en generación.
Tanto San Cristóbal de Las Casas como Chiapa de Corzo representan la diversidad cultural y natural de Chiapas. Son espacios donde el pasado y el presente coexisten, donde las tradiciones no solo se conservan, sino que se celebran día a día. Recorrer estos dos Pueblos Mágicos no solo es hacer turismo: es adentrarse en el alma del sureste mexicano, en su historia viva, en su gente y en sus sabores. Visitar Chiapas a través de estos destinos es descubrir un estado que sigue latiendo con fuerza, orgulloso de sus raíces y generoso con quienes lo visitan.
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KCQ

