En los Altos de Chiapas, el municipio de Zinacantán destaca por su profunda tradición cultural y su reconocida floricultura. Este pueblo, famoso por sus vibrantes bordados y coloridas flores, ha convertido la producción floral en una actividad fundamental para su economía y cultura.
Las flores se cultivan durante todo el año en invernaderos familiares, lo que permite mantener una oferta constante de rosas blancas y rojas, claveles, crisantemos, girasoles y otras variedades. Sin embargo, el cempasúchil tiene un papel especial: florece solo en los meses previos al Día de Muertos, cuando se usa para decorar altares y calles.
Más del 60% de la superficie de Zinacantán está dedicada a la floricultura, y los productores envían sus flores no solo a diferentes estados de México, sino también a países vecinos como Guatemala y a Estados Unidos. La logística incluye pedidos anticipados y un cuidado especial para que las flores lleguen frescas a su destino.
El comercio local es vibrante, con compradores que llegan desde ciudades como Tuxtla Gutiérrez y Comitán para abastecerse regularmente. La explanada de venta de flores es un punto clave donde convergen productores, vendedores y clientes, consolidando a Zinacantán como un centro regional importante para esta actividad.
Además de la floricultura, Zinacantán atrae a turistas cada verano, especialmente durante la feria cultural del 8 de agosto, cuando la comunidad celebra con música, danza y exhibiciones artesanales que reflejan su rica herencia.
En Zinacantán, las flores son mucho más que un cultivo: son un símbolo vivo de identidad, esfuerzo y tradición que se transmite de generación en generación.
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