Durante 2024, México registró un aumento alarmante en las detenciones de personas migrantes, con más de 350 mil casos reportados, lo que representa un incremento del 266 % en comparación con el año anterior. Así lo advirtió el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, organización que ha documentado con preocupación la expansión y normalización de prácticas que vulneran gravemente los derechos humanos.
Según su análisis, la mayoría de estas detenciones ocurren en estaciones migratorias, espacios que no solo incumplen con estándares internacionales, sino que, de acuerdo con informes especializados, reproducen condiciones comparables a tratos crueles, inhumanos y degradantes. Algunas de estas prácticas —señala la organización— incluyen hacinamiento extremo, falta de higiene, privación de alimentos y agua, alteración del sueño, agresiones físicas y psicológicas, humillaciones, violencia sexual y amenazas contra los migrantes o sus familias.
El CDH advierte que estos centros no solo funcionan como espacios de reclusión, sino también como herramientas de tortura institucionalizada. “Hoy, lugares ampliamente señalados por la comunidad internacional como escenarios de tortura han sido convertidos, sin reparo, en centros de detención migratoria”, expresó la organización.
Además, criticaron el uso sistemático de la detención como política disuasiva, implementada por diversos países de la región, incluyendo México, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, El Salvador, Panamá y Costa Rica. Estas naciones, según el centro, han adoptado estrategias de control que buscan desalentar los proyectos migratorios de miles de personas a través del castigo, la intimidación y la privación de derechos.
Ante este panorama, el Fray Matías reitera su postura: los espacios destinados a detener migrantes no deben considerarse albergues ni centros de asistencia, sino dispositivos que perpetúan el sufrimiento y violaciones sistemáticas a la dignidad humana.
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KCQ
